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La cría manual de un bebé de loro gris

La cría manual de un bebé de loro es un tema poco conocido y con frecuencia tildado de dificultoso.

La realidad es bien distinta. Con un poco de tiempo y siguiendo las indicaciones que damos, puede resultar una de las experiencias de más grato recuerdo que podamos tener. Cuando crieis un bebé de loro gris vosotros mismos, os convertiréis en su padre o madre adoptivos. Él os corresponderá para siempre con su afecto incondicional. Contemplaréis sorprendidos las distintas etapas de desarrollo físico y psicológico. Y, más tarde, os seguiréis sorprendiendo al comprobar el grado de inteligencia alcanzado por vuestra pequeña mascota. Finalmente, comprobaréis que podéis llegar a comunicaros hablando con un animal, que no se limita a repetir palabras inconexas, sino que las usa con propiedad.

Hay estudios que indican que un loro gris puede llegar a desarrollar una capacidad intelectual equivalente a la de los primates y delfines, o a la de un niño de 3 o hasta más años.

   
1. PARÁMETROS AMBIENTALES
1.1 Contenedor

En el caso de los bebés más pequeños (aún sin plumas) el contenedor más adecuado es una cubeta de plástico no muy alta. Conviene que los animales puedan asomar la cabeza y nos puedan ver llegar. Si la caja es profunda, el animal se asusta cada vez que nos acercamos. Ha de tener una superficie mínima equivalente a 5 ó 6 bebés.

Diariamente se cambiará el lecho, que consistirá en virutas de madera sin polvo.

A partir de los 45 días y coincidiendo con el inicio del suministro del alimento sólido, se incorporará una rejilla de malla electrosoldada en el fondo de la cubeta de manera que haga de doble fondo (doblando dos o tres dedos los laterales) y evitando que las virutas ensucien la comida. Encima de la malla metálica es conveniente añadir una malla de plástico con un agujero más pequeño que impedirá que los animales se pillen los codos y permitirá que se encuentren más confortables.

Los bebés más grandes (ya emplumados y con ganas de trepar y salir a pasear) se colocarán en una jaula .

   

1.2 Temperatura ambiente

La temperatura ambiente óptima a partir del mes de vida se sitúa alrededor de los 22-25º C. Temperaturas superiores a los 29ºC pueden dar lugar a problemas.

Si el animal respira agitadamente con la boca abierta, nos está indicando que la temperatura es excesiva (el nivel de humedad ambiental también influye).

Si tiembla, está pálido, con las puntas de las alitas frías, poco activo y le cuesta transitar la comida, requiere más calor. Si la temperatura ambiente de la habitación donde está es demasiado baja, puede ser necesaria una aportación suplementaria de calor mediante, por ejemplo, una lámpara de infrarrojos como las utilizadas en terrarios o una esterilla de reducida potencia, pero cuidado en no excederse (es aconsejable colocar un termostato o comprobar periódicamente la temperatura con un termómetro).

Cuando están emplumados, la temperatura ambiente habitual de una vivienda es suficiente.

 

1.3 Humedad relativa del ambiente

La humedad habitual de las viviendas (45-65%) es la adecuada.

 

2. ALIMENTACIÓN

2.1 Características y preparación de la papilla

Os recomendamos que utilicéis nuestra papilla "PSITTACUS Papilla para la cría manual" porque cubre los requerimientos nutricionales de los grises teniendo en cuenta su capacidad de ingestión (algunas papillas existentes en el mercado no son aptas para los grises).

Atención: las orientaciones de consumo de papilla que se dan a continuación no son extrapolables a otras marcas comerciales dado que su composición, grado de digestibilidad y velocidad de tránsito son diferentes a la papilla Psittacus.

Los bebés de 3 semanas tienen que realizar tres tomas de papilla al día (mañana, mediodía y noche) con intervalos de 7, 7 y 10 horas aproximadamente.
Se les prepara la papilla en un cuenco. Para ello utilizad agua tibia, evitaréis la formación de grumos. La temperatura recomendada es de unos 30-35º C (la misma temperatura a que se preparan las papillas de los bebés). Colocad 30 g de papilla (dos medidas) en un recipiente, añadidle 11 cc de aceite de girasol y a continuación el agua mineral tibia (aproximadamente 73 cc) y lo mezcláis con unas varillas. La textura resultante de la papilla ha de ser cremosa, ni demasiado líquida porque sería demasiado pobre en nutrientes, ni demasiado pastosa porque dificultaría su suministro con la jeringa y podría dar lugar a problemas de impactación del buche.

Una temperatura demasiado alta (superior a los 44º C) puede provocar lesiones en el buche. Se puede utilizar un termómetro, pero en la práctica se puede seguir el criterio que habitualmente se aplica en los bebés: evaluar la temperatura poniendo un poco de papilla sobre el dorso de la mano. Como criterio práctico a seguir (en bebés de más de 20 días), es preferible pecar por poca que por demasiada temperatura.

Hay que tirar la papilla que sobre en cada toma. Con la práctica y unos utensilios adecuados, podréis preparar menos cantidad, siguiendo siempre las proporciones indicadas anteriormente. Recordad que es preciso mantener los utensilios bien limpios. Basta con usar detergente lavavajillas y desinfectarlos periódicamente con un poco de lejía.

 
2.2 Suministro de la papilla

Os recomendamos que deis la papilla utilizando una jeringa de plástico de 50-60 ml (cc) con una sonda blanda y flexible (nosotros os la facilitamos).

Hay que procurar que el émbolo de la jeringa se deslice bien. Si con el uso cuesta de manipular, podéis mojarlo con un poco de aceite de girasol antes de utilizarlo.

Cuando tengáis que dar la papilla, colocad el bebé sobre una superficie que le permita agarrarse para evitar que resbale: una rejilla, una moqueta... Algunos bebés no necesitan ser extraídos de su caja, ellos mismos agarran y se tragan la sonda.

Rodeando la cabeza por detrás con la mano, se coge el pico del animal con el dedo pulgar y el dedo corazón por las comisuras laterales; de esta manera el dedo índice queda libre para abrir el pico (mirad las ilustraciones). Debemos procurar no apretar demasiado el pico para evitar deformarlo cuando aún es blando. Fijaos que el cuello tienda a quedar estirado (espontáneamente suelen hacerlo).

Una ligera presión de los dedos en las comisuras laterales del pico provoca habitualmente el reflejo de deglución en la cría.

Seguidamente se introduce la sonda blanda de goma por uno de los laterales del pico (si sois diestros, el lado izquierdo del bebé es el más cómodo) hasta el interior del buche y se aprieta el émbolo vaciando la jeringa sin temor.

Siempre que sea posible es mejor aprovechar los movimientos de deglución para introducir la sonda.

El proceso no tiene ningún tipo de complicación, no resulta en absoluto traumático para el bebé y es el método más seguro. Evitaréis un posible atragantamiento y mantendréis limpio el lorito.

Si en alguna ocasión le dais demasiada cantidad de papilla, la vomitará (esto es normal y no hay que preocuparse). También hay algunos bebés que sistemáticamente regurgitan pequeñas cantidades de papilla en cada toma: es una costumbre que les dura una temporada y no tiene más importancia.

Finalmente, si se han ensuciado, con un pañuelo de papel se seca el pico y el plumaje, procurando no presionarle el buche, porque regurgitaría papilla.

En todo este proceso hay una regla importante a respetar: el buche del bebé debe vaciarse totalmente cada vez. Una hora antes de la nueva comida, la papilla debe agotarse. El buche debe quedar vacío: palpadlo con suavidad. Hay que evitar arrastrar papilla de una comida a otra. Esto resulta esencial para evitar problemas (proliferación de levaduras, bacterias, etc).

La cantidad de papilla a suministrar a un loro está condicionada por su capacidad de digerirla (y a su vez está ligada a su velocidad de crecimiento y las características de la papilla). La cantidad de papilla ingerida sigue una curva creciente hasta un máximo, se mantiene un tiempo y luego tiende a disminuir cuando el bebé ya ha llegado a su desarrollo máximo. Para un animal de más de 30 días, la cantidad de papilla a suministrar oscila entre los 25 y los 30 ml. No vale la pena sobrepasar los 35 ml ni en los grises más grandes. Como se ha comentado anteriormente, estas cantidades sólo son aplicables si se usa la papilla de la marca PSITTACUS.

Es recomendable controlar el peso del bebé (siempre a la misma hora y antes de la comida). Esto permite comprobar si su desarrollo es correcto y detectar una eventual afección (si pierde peso cuando debería ganarlo). Un par de pesadas a la semana son suficientes. Os recomendamos guardar por escrito el resultado de los controles de peso.

Con todo, recordad que existen variaciones individuales: hay animales más grandes que otros, hay diferencias entre machos y hembras... Debéis tenerlos en cuenta para no efectuar una valoración errónea al compararlo con otro animal.

   
2.3 Cambio a la comida sólida
Cuando el pequeño ya está bastante emplumado (alrededor de las 6-7 semanas), empieza a explorar su caja y a picar el sustrato de la cama. Es el momento de empezar a proporcionarle comida sólida: pienso para loros (seco y/o en remojo con agua o zumo de frutas) o mezcla de semillas remojadas y hervidas, fruta, maíz tierno, guisantes, verdura, etc. Estamos iniciando al animal en la alimentación sólida. Debemos tener presente que se trata de una etapa de transición en la cual pasará de empezar jugando con la comida a alimentarse por sí solo. En esta fase tenemos que ir observando su comportamiento: empieza a comer, está ya comiendo bastante...

Una vez el animal empieza a tomar comida sólida y tiene más de 60 días, hay que iniciar una reducción gradual de la cantidad de papilla suministrada. La toma que primero hay que disminuir y al poco eliminar es la del mediodía. Esto provocará que por la tarde el hambre le incentive a comer alimentos sólidos. Aprovechad la situación y haced jugar con la comida al pequeño. Esto abreviará y facilitará la transición. Simultáneamente a la reducción y eliminación de la comida del mediodía es recomendable incrementar 5 ml la papilla de la mañana y sobre todo la de la noche. Seguidamente (cuando se compruebe que come bien) se irá reduciendo la toma de la mañana. Finalmente, y sin prisas, se reducirá la de la noche (que conviene mantenerse hasta los 4 meses).
En esta fase de cambio de alimentación hay que vigilar el peso del animal. Es normal una pequeña pérdida de peso; ahora bien, tenéis que vigilar que no supere el 20% del peso máximo conseguido por el bebé. Es habitual una pérdida de peso entre el 10 y el 20 %. Si pierde demasiado peso, aumentad la cantidad de papilla otra vez y posteriormente volved a reiniciar la reducción poco a poco. Recordad también que en cada toma tenéis que renovar la comida sólida de los comederos y el agua. Los bebés comen y defecan sobre los alimentos, ya de por sí fácilmente corrompibles, y por esta razón se deben extremar las medidas de higiene.
Además, al mismo tiempo que se sustituye la papilla por alimento más o menos seco, es necesario proporcionarle agua. El proceso de cambio a la comida sólida termina alrededor de los 120 días de edad, pero en algunos individuos puede prolongarse algunas semanas más. Aun siendo ello posible no somos partidarios de intentar acelerar el proceso de emancipación para ahorrarse unas semanas de papilla: podría desequilibrar emocionalmente al bebé.
La comida sólida que recomendamos suministrar en un inicio consiste en semillas remojadas y hervidas, pienso PSITTACUS y vegetales frescos. Cuando el bebé es pequeño prefiere los alimentos más blandos. A partir de los 3-4 meses es cuando le gustan los alimentos crujientes, por ejemplo, el pienso. Ahora bien, es importante que, de buen principio, se le proporcionen algunas bolitas de pienso diariamente para que las identifique como comestibles. Son unos animales de costumbres y es especialmente importante irles educando desde pequeños sus hábitos alimentarios.

Referente a la preparación de la mezcla de semillas remojadas y hervidas, recordad que primero debéis aclararlas con agua abundante para limpiarlas de polvo. Os puede ser de gran ayuda utilizar un colador. A continuación se colocan en un recipiente con agua y desinfectante. Cada 12 horas se aclaran y vuelven a colocar con agua y desinfectante. Este proceso se repite durante 48 horas. El siguiente paso consiste en hervir las semillas ya aclaradas durante 30 minutos. Transcurrido este tiempo se escurren y extienden sobre una superficie para conseguir que se sequen un poco y enfríen antes de congelarlas en envases plásticos. Podéis llenar bolsitas que contengan la cantidad adecuada para un día, ¡os será muy cómodo! Tenemos ya listas las semillas que solamente tendremos que descongelar previamente.Si lo queréis hacer rápidamente, podéis utilizar agua caliente; observaréis que al loro le gustará que estén un poco calientitas (no utilicéis el microondas.)

Un desinfectante adecuado y barato es el hipoclorito sódico (lejía sin aditivos). Dosificadlo a razón de 1 ml por cada kg de semillas.

 
2.4 Comida sólida

Cuando ya comen por sí solos, tenemos que acostumbrarlos a una dieta correcta que no les pueda perjudicar y les permita vivir perfectamente sanos durante muchos años (los grises son animales que a menudo llegan a vivir hasta 60 años o más).

A grandes rasgos podríamos decir que hay dos opciones a escoger:

Si se opta por la mezcla se semillas, se debe tener en cuenta que:

  • La mezcla de semillas sea adecuada a la dieta de un loro gris.
  • No tenemos que abusar de los alimentos ricos en grasas (pipas de girasol, cacahuetes y frutos secos), es decir, la dieta de vuestro loro no debe estar constituida mayoritariamente por los alimentos anteriormente mencionados. Pensad que el consumo energético de un loro enjaulado (aunque lo dejéis pasear a menudo por la casa) es bajo. Con todo, los loros grises (y también los guacamayos) requieren una dieta más rica en grasas que la mayor parte de especies de loros.
  • Tampoco debemos abusar de alimentos muy ricos en proteína (sobre todo de las proteínas de origen animal).
  • Es necesario que la mezcla de semillas contenga una importante proporción de cereales (maíz, trigo, triticale, avena). Es interesante darles maíz. Encontraréis maíz tierno en espiga en los supermercados (lo venden congelado y envasado al vacío). El maíz seco tiene una textura vítrea muy dura, por este motivo tenemos que suministrarlo remojado (y mejor hervido).
  • Es necesario que la mezcla de semillas contenga leguminosas (guisantes, veza, soja, etc.). Como en el caso de los cereales vítreos, conviene suministrarlas reblandecidas y previamente hervidas.
  • Los loros seleccionan las semillas que comen. Una mezcla de semillas correcta puede resultar perjudicial si se suministra en cantidad excesiva y el loro selecciona las semillas que más le gustan (casi siempre las más ricas en grasa).
  • Una proporción adecuada de distintos tipos de semillas es a grandes rasgos: 50% de cereales, 25% leguminosas, 25% oleaginosas (pipas de girasol, cardi, cañamón, cacahuete, etc.).
  • Como complemento a la mezcla de semillas se debe darle fruta y verdura (sin limitación alguna). La costumbre de compartir la fruta y verdura que se toma en casa cada día es una buena práctica, porque es un sistema simple y variado. Es recomendable que tenga un comedero a parte para la fruta y verdura. Acostumbran a ser de su gusto: manzana, pera, kiwi, fresa, plátano, cítricos, calabaza, pepino, zanahoria, cebolla, apio, brócoli, legumbres tiernas en su vaina ... Evitad darle aguacate (es muy tóxico), patatas sin cocer, verdura y fruta sin lavar previamente, alimentos muy ricos en sal (patatas fritas) y chocolate. Cuidado con las plantas ornamentales, algunas de ellas son tóxicas.
  • Cada día se deben limpiar los comederos y tirar la comida sobrante.
  • Deben tener siempre agua limpia a su disposición.
  • Es preciso darles periódicamente suplementos vitamínicos y minerales para completar la dieta. En este sentido es especialmente importante el suministro de complementos de cal y vitamina A. (Cuidado con no excederse con la vitamina A.)

Si se opta por dar pienso (opción recomendada), debemos tener presente que:

  • Es simple y práctico.
  • Si el pienso suministrado es de buena calidad (recomendamos el pienso PSITTACUS Fórmula de alta energía, el mismo que utilizamos en nuestro centro de cría), se tiene la garantía de una correcta nutrición.
  • Contiene el nivel de vitaminas y minerales que el animal requiere. No hacer falta suministrar ningún suplemento ya que podría dar lugar a hipervitaminosis o a otros desequilibrios nutricionales.
  • Permite dejarle comida para más de un día si es necesario.
  • Es necesario que tenga siempre agua limpia a su disposición.
  • Conviene complementar la dieta, como en la opción anterior, con fruta y verdura. Esto no es estricta y nutricionalmente necesario, pero al tratarse de una especie tan inteligente, agradecerá el entretenimiento que le proporciona una dieta más variada.
  • Así mismo, puede darle una pequeña cantidad de semillas un par de veces a la semana con la misma finalidad.
 
3. SANIDAD

El centro de cría de PSITTACUS CATALONIA vende los pollitos con un certificado veterinario conforme han superado un examen físico y las determinaciones por ADN conforme han resultado negativos y están libres de Psitacosis (zoonosis que puede afectar a los humanos), PBFD (virasis que afecta gravemente a los loros grises) y Polyomavirus

Psittacus Catalonia no vende nunca ningún bebé del cual se sospeche que pueda tener alguna afección o defecto. Por todo ello, el riesgo sanitario es muy bajo.

A pesar de todo, un loro es un ser vivo y puede ponerse enfermo. Solamente os querríamos destacar algunos signos de alerta:

  • Regurgitación repetida de la papilla no atribuible a una sobrealimentación.
  • Diarrea (es preciso observar que las heces sean correctas.)
  • Abatimiento.
  • Desgana.
  • El buche no se vacía o lo hace demasiado lentamente.

En cualquiera de estos casos hay que llevar el animal a un veterinario especializado en aves exóticas. Él os asesorará correctamente.

Tened presente, sin embargo, que los bebés de loro son fuertes y normalmente superan los problemas que puedan surgir.

 

Copyright Psittacus Catalonia SL, 2001-2003
Autores: Xavier Viader y Teresa Masuet
Todos los derechos reservados.
Están rigurosamente prohibidas, sin la autorización escrita del titular del "copyright",
la reproducción total o parcial de esta obra por cualquier medio o procedimiento.
 


Encontraréis más información sobre la cría manual en nuestro libro:


"
EL BEBÉ DE LORO GRIS.
Recomendaciones para la cría manual de loros grises
".

 



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