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Alimentación y bienestar en psitácidos


La dieta en vida libre

Todas las especies animales que conocemos actualmente han coevolucionado con el medio, adaptándose, así, a las condiciones ambientales y biológicas específicas como temperatura o humedad ambiental, tipo de vegetación, disponibilidad de alimento,… para así garantizar su supervivencia.
Los psitácidos han desarrollado un pico y unos pies que los distinguen del resto de las aves. Es bien conocido que su pico es curvo y que sus pies les permiten manipular objetos y comida con extremada precisión. Habitan en la copa de los árboles y se alimentan de frutos y semillas.  Sin embargo, existe una gran variedad de particularidades importantes en sus dietas debido a la distribución geográfica tan extensa de este orden de aves.
Las dietas en vida libre de las distintas especies de psitácidos son muy diversas. Los loris, por ejemplo, se alimentan del néctar y el polen de las flores, de frutos y de algunas semillas. Para ello han desarrollado una lengua larga con el extremo en forma de cepillo que les permite extraer el néctar y el polen de las flores. Los yacos se han especializado en el consumo de la nuez de palma, fruto extremadamente rico en grasas saturadas (ácido palmítico) y insaturadas (ácido oleico).

 

Los requerimientos nutricionales

Para conseguir exitosamente la cría y el mantenimiento de especies silvestres en cautiverio es indispensable, entre otras cosas, ofrecer dietas que cubran satisfactoriamente sus requerimientos nutricionales. Dicho de otra manera, es necesario que las dietas que les proporcionemos se parezcan en lo posible a las dietas que ellos ingerirían en vida libre. Esto no significa que debamos utilizar los mismos alimentos, sino que la composición en nutrientes de la dieta suministrada debe ser lo más parecida posible a la dieta ancestral.
Tradicionalmente se ha pretendido emular la alimentación de los loros a base de mezclas de semillas, frutas y verduras. Esto, es mucho más complejo de lo que podemos suponer en un principio. Con frecuencia esta opción da lugar a dietas ineficientes, condicionadas siempre a la complementación de vitaminas y minerales. Cabe añadir que estos complementos son difíciles de incluir en la dieta y, todavía es más difícil, asegurar su correcta dosificación y consumo por parte de los animales. Por ello, con frecuencia las dietas basadas en mezclas de semillas terminan por ocasionar problemas metabólicos, como consecuencia de carencias nutricionales.
Recientemente, utilizando como guía los conocimientos acerca de los hábitos alimentarios de los psitácidos en vida libre y siguiendo el criterio de reproducir las condiciones naturales para garantizar el bienestar de los animales mantenidos en cautiverio, se han formulado dietas que simulan de forma casi perfecta el aporte de nutrientes ideal en forma de pienso extrusionado.

 

Modelo de alimentación para psitácidos

Una propuesta de alimentación completa y capaz de cubrir los requerimientos nutricionales, físicos y psicológicos de los psitácidos debe estar constituida diariamente por una ración de pienso de calidad, agua limpia y fresca, una mezcla de frutas y verduras, y semillas como premio extras a la dieta.

El pienso

Debe ser la base de la alimentación. Garantiza el correcto aporte de nutrientes en cada etapa del desarrollo del ave y, además, permite resolver circunstancias con necesidades especiales como son la emancipación, la época de cría y loros convalecientes, por citar algunas.
El pienso posibilita la ingestión y absorción de los nutrientes de forma constantemente balanceada, eliminando el riesgo de padecer carencias nutricionales y las dolencias que de ellas se derivan.

El agua

Con frecuencia se olvida tener presente la calidad del agua que ofrecemos a nuestros loros. El agua que van a ingerir debe cumplir con las mismas exigencias de potabilidad que el agua de consumo humano. Los bebederos deben mantenerse limpios y el agua renovarse diariamente.

Las frutas y verduras

Si bien el pienso es por mucho la mejor opción para alimentar a un loro en cautiverio, también es cierto que no es una opción absolutamente perfecta.  Por una parte un loro, cuyo único sustento es el pienso, estará bien alimentado y tendrá cubiertos de forma satisfactoria sus requerimientos nutricionales durante todas las etapas en las que se encuentre a lo largo de su vida.  Pero, por otra parte, quedará limitada su capacidad para reproducir conductas naturales como la búsqueda, la exploración, la manipulación y el consumo de los alimentos; conductas que, en vida libre, ocupan más del 60% de su tiempo.
Sabemos que los loros en condición de cautiverio deben contar con los medios necesarios para desarrollar comportamientos naturales como la conducta alimentaria; desarrollar estrategias para cubrir estas necesidades es muy sencillo.  Ofrecer frutas y verduras diariamente es un ejemplo muy simple de estimulación sensorial, ya que tienen la oportunidad de probar sabores y texturas distintas, manipular objetos de diversas formas y tamaños y la visión de distintos colores (recordemos que los loros tienen una visión cromática superior a la nuestra).  No es relevante la cantidad de consumo de estos alimentos, ya que su valor se encuentra en la promoción de conductas naturales y no en el aporte de nutrientes, que ya queda cubierto por el pienso.

Los premios con semillas

Es interesante mantener entrenados a los psitácidos que tenemos como mascotas. Para ello, debemos seleccionar un premio que pueda motivar el ave. Los premios deben ser alimentos muy apetentes y de consumo muy rápido. Esto implica que debemos seleccionar un alimento pequeño que, además, no forme parte de su dieta diaria. El ave, sólo lo obtendrá de nuestra mano, como recompensa de elección para reforzar positivamente las conductas deseadas de los loros que queramos educar.
Si bien, es conocida la apetencia de los frutos secos, y son muy utilizados como premio, su tamaño es excesivo para un loro. Una nuez, una almendra o una avellana pueden ser “superpremios” que sólo debemos ofrecer en ocasiones especiales cuando el loro ha aprendido algo muy difícil o ha hecho un esfuerzo mayor, como por ejemplo, responder adecuadamente en una situación de mucha tensión por temor o desconfianza. Desaconsejamos los archifamosos cacahuetes y las pipas de girasol comunes. En el caso de los cacahuetes porque pueden desarrollar intolerancias alimentarias. En el caso de las pipas de girasol comunes, porque son excesivamente ricas en ácido linoleico , un ácido graso que los loros (adaptados a los bajos contenidos de linoleico de las grasas tropicales) toleran mal cuando lo consumen en exceso. 
Proponemos utilizar para premiarles las semillas negras de girasol alto oleico puesto que cumplen con todos los condicionantes: contienen sobre todo ácido oleico en lugar de linoleico, les resultan muy apetentes, son pequeñas, las pueden comer muy rápido y podemos darlas en cantidad durante una sesión de entreno.

 

La alimentación al servicio del bienestar de nuestras aves

Sabiendo que el loro depende absolutamente de nuestros cuidados, es fácil deducir que para garantizar su bienestar no basta con colocarle comida cada día.  Idealmente, las rutinas de alimentación del loro deben combinarse con las actividades familiares de forma que se integre al loro en la vida cotidiana de la familia para conseguir el máximo disfrute del animal. Cada familia debe crear  las rutinas de acuerdo a sus necesidades, posibilidades y tiempo disponible.
Presentamos una propuesta que permite interaccionar con el ave en distintos momentos del día, con lo cual conseguiremos que el loro no se sienta abandonado en su jaula.

A primera hora de la mañana se le ofrece pienso y agua limpios y frescos.  Es este un buen momento para limpiar la bandeja o cambiar juguetes y otros elementos. (Atención, para introducir objetos nuevos a la jaula es mejor que el loro no se encuentre en ella.)

Al mediodía
, de ser posible, es conveniente dedicarle, en ese momento, mínimo 15 minutos de calidad, para convivir fuera de la jaula. Al final de este tiempo, se ofrecerá su porción de frutas y verduras presentadas de formas distintas: en brochetas, jaulitas, esparcidas en la jaula, en trozos grandes o muy pequeños, congeladas…

Por la tarde se le puede permitir más tiempo fuera de la jaula, siempre bajo la supervisión de un adulto.  Es la oportunidad para enseñarle a hablar o cualquier cosa que se desee. Durante el tiempo que el loro permanece fuera de la jaula debe ser recompensado por las acciones deseadas. La recompensa de las buenas conductas se puede hacer con semillas (pipas de girasol alto oleico). Los premios nunca deben regalarse o dejarse al libre consumo.

Por la noche, es recomendable retirar los comederos y los restos de alimento para que la mañana siguiente no los consuma sucios o estropeados.


Así pues, el reto para el propietario de un psitácido mantenido en cautividad, es proporcionar a su animal una dieta que cubra todos sus requerimientos nutricionales. Pero el reto también es conseguir que el sistema de alimentación y manejo posibilite también la reproducción de las conductas alimentarias para las que está genéticamente programado y el desarrollo de sus habilidades cognitivas. En fin, pongamos la alimentación al servicio del bienestar de nuestros loros.

 

Psittacus Catalonia
Publicado en la Revista Especies. Accesorios y alimentación
Mayo 2011

 

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