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La transición de la papilla a los alimentos sólidos


La cría de aves y en concreto de psitácidos como animales de compañía es una afición muy difundida en España. Los polluelos de loro son criados con papilla hasta su emancipación. Los alimentos sólidos deben introducirse a la dieta, temprana y progresivamente. No es aconsejable retirar la papilla hasta que estemos seguros que el loro come perfectamente por sí solo y no manifiesta dependencia psicológica.
Aparentemente el plan es sencillo, pero en el momento de enfocar los cuidados y las atenciones a la cría manual de los polluelos nos encontramos con algunos vacios de información y la falta de modelos. Incluso algunas especies tienen fama de ser especialmente difíciles de emancipar cuando han sido criadas e improntadas por el hombre.  Para crear estrategias efectivas para la cría manual desde el nacimiento y hasta la completa independencia de los animales es indispensable hacer una revisión de las características biológicas y evolutivas de cada especie que nos ayude a diseñar planes de emancipación de acuerdo con las necesidades de los loros.
 
 

LA ETAPA DE LA SOCIALIZACIÓN ES FUNDAMENTAL EN EL APRENDIZAJE DE LA CONDUCTA ALIMENTARIA

Los psitácidos son un orden de aves nidícolas, esto quiere decir que al nacer los polluelos están desprovistos de plumas, son ciegos y sordos. Dependen absolutamente del cuidado de sus padres; ellos los alimentan, les dan calor y les protegen de los peligros. La etapa del crecimiento en la que se encuentran se llama neonatal.  La segunda etapa del desarrollo es llamada transicional. Los polluelos terminan de madurar sus sistemas biológicos y los órganos de los sentidos.  
Una vez que son capaces de coordinar sus movimientos y perciben todos los estímulos de su entorno comienza la socialización, que es la etapa más relevante para su vida adulta. Durante este periodo de tiempo deberán aprender a seleccionar su alimento, identificar el peligro, protegerse de los depredadores, comunicarse con otros individuos de su grupo… El aprendizaje obtenido durante esta fase será fundamental para asegurar su supervivencia en vida libre, las experiencias vividas o la carencia de éstas determinarán su conducta adulta.
Por eso motivo, cuando pensamos en estrategias de emancipación, resulta insuficiente contar con una fórmula alimentaria capaz de cubrir satisfactoriamente los requerimientos nutricionales si no sabemos utilizar dicho alimento de manera adecuada.  La alimentación está estrechamente ligada a la conducta de los animales. Su evolución los ha hecho especialistas en el aprovechamiento de los recursos alimentarios que naturalmente se encuentran en su medio, así como la forma en la que acceden a estos. Por ello todas las actividades previas a la ingestión como la búsqueda, la exploración y la manipulación de la comida son también parte esencial del proceso de alimentación. Al conjunto de estas actividades se las conoce como conducta alimentaria.
Los psitácidos ocupan el 60% de su tiempo en conducta alimentaria.  Se desplazan entre la copa de los árboles trepando hasta encontrar zonas abundantes en frutos o semillas.  La mayoría utilizan pies y pico para manipular e ingerir los alimentos.  La estructura social juega un papel fundamental, entre otras cosas, porque es un momento donde se refuerzan lazos entre individuos. Los más jóvenes aprenden qué ingredientes seleccionar y cómo hacerlo. Además, les permite estar alerta de los depredadores.
Habitualmente en la cría de psitácidos como animales de compañía los polluelos son separados de sus progenitores. Es por ello que el aprendizaje sobre la conducta alimentaria debe fomentarse a través de una estrategia distinta.  Y el hecho del que debemos tomar consciencia es que un polluelo no sabe que es él quien debe proveerse el sustento, ni siquiera sabe cuál debería ser su alimento. Por tal motivo, en casos extremos, podría tener comida a disposición y ser incapaz de consumirla. Es decir, morirse literalmente de hambre.
 
 

PROGRAMA DE EMANCIPACIÓN

Para que un programa de emancipación se considere exitoso debe conseguir que sean los animales mismos quienes busquen el alimento y para ello necesitamos promover las conductas de exploración y búsqueda, también llamadas de forrajeo.  
Debemos comenzar por crear una atmósfera confortable y recreando un entorno que se asemeje de alguna manera a las condiciones en vida libre. Rápida y automáticamente se despertará en el polluelo el interés por explorar y descubrir todo aquello que lo rodea.  
Entre estos estímulos que se le presentan debe estar incluida la comida sólida: pienso, frutas, verduras, pasta de cría… Él podrá picarla o tomarla y manipularla con pies y pico, y naturalmente la probará. Descubrirá que es muy apetente y despacio empezará a consumirla en pequeñas cantidades.  Lo relevante de esta acción no es la cantidad de alimento sólido que consuma sino el interés que manifieste hacia él, ya que hasta ese momento el polluelo sigue siendo alimentado con papilla.  
Una vez que hemos constatado que el loro consume sólidos cada día en cantidades significativas, entonces sí que podremos iniciar la reducción de las tomas de papilla. Siempre debemos hacerlo de forma gradual y retirando primero las tomas del mediodía.  De tal manera que la primera toma de la mañana y la de la noche serán las últimas en eliminarse. En ese momento las aves comerán por sí solas y la papilla se habrá convertido únicamente en el complemento de soporte.  Posteriormente, se disminuirá la toma de la mañana y por último la de la noche.  
Para ejemplificarlo, a continuación se muestra una gráfica de crecimiento y emancipación aplicado al loro gris africano o yaco (Psittacus erithacus) en la nursería de Psittacus Catalonia.


Gráfica del desarrollo Psittacus

El alimento que se les ofrece debe estar, por supuesto, balanceado y fabricado especialmente para la especie que estamos tratando, ya que además de ser trascendental el aporte de nutrientes lo es también el tamaño del gránulo y su palatabilidad.  También es importante considerar que cuanta mayor variedad de alimentos les ofrezcamos en ese momento tendrán mayor estimulación sensorial, lo que se traducirá en mayor interés por descubrir cosas nuevas.  Por ejemplo, se les puede ofrecer pienso a primera hora, una macedonia al mediodía, un colgante con frutas a media tarde, unas semillas de premio para el entrenamiento en la sesión diaria…
 
 

¿CÓMO SABER SI UN LORO ESTÁ SIENDO BIEN EMANCIPADO?

Un animal en un buen proceso de emancipación no debe pasar hambre. Equivocadamente se cree que para que un animal decida comer, debe tener mucho apetito.  Esto no es del todo correcto ya que no saber comer los mantendrá en un estado de estrés sostenido que los angustiará y les impedirá comer por sí solos.
Por otra parte, es también cierto que un animal que está completamente satisfecho no tendrá motivación por buscar y mucho menos por ingerir más alimento. Por tanto es necesario mantener a los animales bien comidos, sin angustia por hambre y cuidando que no queden colmados de comida.  
Si bien es habitual que los psitácidos pierdan un significativo porcentaje de su peso durante la etapa en la que se reducen las papillas, debemos cuidar que esa pérdida de peso no sea excesiva.  Pérdidas de peso excesivas son indicativas de que el animal no está comiendo suficientemente por sí solo.
Debemos seguir ritmos de emancipación correctos. Cuando los polluelos son sometidos bruscamente a cambios de alimentación que les suponga pasar hambre, pueden manifestar conductas anormales así como aumentar la susceptibilidad a enfermedades. Así pues, el animal no debe estar llorón ni emitiendo un reclamo constante. Esto sería indicativo de que pasa hambre y demanda insistentemente a sus proveedores. Si lo hace aún cuando tienen el buche lleno, es debido a que demandar alimento se ha convertido en una conducta aprendida. En cada caso debemos actuar en consecuencia: retrocediendo en el ritmo de la emancipación y replanteándonos el método en el primer caso, o buscando la manera de ofrecer elementos de forrajeo al loro que le permitan saciar su conducta exploratoria, en el segundo caso.
Es común observar polluelos  con angustia que tienen regresiones conductuales, es decir, que de un día a otro vuelven a comportarse como si fueran mucho más pequeños de edad. Una emancipación correcta no debe dar lugar a estas situaciones.
 
 

LAS ESTRATEGIAS ALIMENTARIAS JUEGAN UN PAPEL FUNDAMENTAL EN EL BIENESTAR ANIMAL

Sin duda alguna, la alimentación es uno de los pilares del bienestar animal. Toma primordial valor durante las fases del crecimiento ya que de ella depende que nuestras aves puedan en el futuro desarrollar su vida en óptimo estado.
La emancipación no tiene porque ser una experiencia agotadora para ninguna de las partes implicadas.  Por el contrario, puede significar el asentamiento de una sólida base para la creación del vínculo de confianza entre ave y persona.



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