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¿Alimentos ligth para loros?

 
En la actualidad están apareciendo alimentos “light” para muchas mascotas. Ningún psitácido en vida libre plantea problemas de obesidad y no deberíamos pues pensar en dietas “light” recomendadas para alguna especie concreta por necesidad intrínseca de la misma. En cambio, sí que es cierto que en cautividad, no es extraño detectar psitácidos obesos. Ello hace pensar que debemos buscar una solución de base. No somos partidarios de recomendar alimentos “light” como sistema, sino de adoptar la dieta adecuada para cada especie.

 

Ambiente y alimentación

Los psitácidos son un orden de aves muy numeroso. Existen 356 especies agrupadas en tres familias y con más de 80 géneros distintos.  Su distribución geográfica es sumamente amplia coincidiendo con la franja tropical de todos los continentes. Viven en ecosistemas diversos y también lo son los alimentos que tienen a su disposición.

Como orden, tienen características biológicas compartidas que los diferencian del resto de las aves. No obstante, de acuerdo con el nicho ecológico que ocupan, han desarrollado estrategias diversas de alimentación que pueden diferir enormemente entre especies.  Por ejemplo y destacando los extremos, existe una especie neozelandesa  que puede alimentarse de carroña y otras en indonesia que se alimentan del néctar y el polen de las flores.

El nivel de especialización trófica es también muy diverso dentro de este grupo de aves. Algunas especies han tendido a especializarse en la explotación nutricional de recursos alimentarios muy concretos. Así, por ejemplo, los loritos de la higuera, como su nombre indica, están estrechamente vinculados a estos frutos. Otras especies han adoptado una estrategia más generalista y son capaces de explotar un amplio abanico de recursos alimentarios. Dentro de este grupo encontramos, por ejemplo, la cotorra argentina, tan abundante en estos momentos en algunas de nuestras ciudades.

En términos generales podemos decir que los psitácidos son primordialmente vegetarianos; es decir, que la base de su alimentación consta de frutos, semillas, hojas, néctar o polen de las plantas. También podemos decir que son oportunistas condicionados, puesto que la cantidad y el tipo de ingredientes que seleccionan y consumen en cada momento varían de acuerdo a la disponibilidad en la naturaleza y a sus propias necesidades nutricionales.  

En sentido inverso, y esta perspectiva nos incumbe especialmente cuando mantenemos psitácidos en cautividad, los requerimientos nutricionales de cada especie pueden ser muy diferentes como consecuencia de su proceso evolutivo de adaptación en el aprovechamiento de unos alimentos concretos. A lo largo de su evolución, cada especie de psitácido se ha adaptado para aprovechar eficientemente algunos de los alimentos disponibles en su medio. En la naturaleza no existen "alimentos completos y balanceados", cada uno de los recursos alimentarios disponibles muestra simultáneamente déficits y excesos de nutrientes. A mayor grado de especialización trófica en una especie, mayor necesidad de desarrollar estrategias que permitan una máxima eficiencia en los nutrientes limitantes junto con la capacidad de "derrochar" los nutrientes excedentarios.

Veamos como ejemplo ilustrativo la tabla siguiente que muestra las principales preferencias alimenticias y pone de manifiesto las grandes diferencias existentes entre algunos psitácidos que con frecuencia se crían y mantienen en cautiverio.  

 


 

FRUTOS DENSOS

FRUTOS DILUIDOS

HOJAS Y BROTES TIERNOS

GRANOS EN GRAL.

GRANOS (PASTOS)

FLORES (NÉCTAR/POLEN)

INSECTOS / INVERTEBRADOS

Yaco

cola roja

X

X

 

X

 

 

 

Guacamayo
azul y am.

X

X

 

X

 

 

 

Amazona frente azul

 

X

X

X

 

 

 

Cotorra argentina

 

X

X

X

 

 

 

Lori

arcoíris

 

X

 

X

 

X

X

Loro ecléctico

 

X

X

X

 

X

 

Cotorrita Ninfa

 

 

X

 

X

 

 

Agapornis roseicolis

 

 

X

X

X

 

 

Periquito ondulado

 

 

X

 

X

 

 


Como podemos observar, destaca la no uniformidad y variedad de recursos que tienen a su disposición.  Es evidente, pues, que en condiciones de cautiverio cobra mucha importancia conocer las necesidades alimentarias de la especie que tenemos para poder ofrecerle una dieta adecuada. Una dieta correcta para una especie puede convertirse en un serio problema para otra. Esta afirmación es perfectamente aplicable a los piensos completos: una fórmula de pienso puede ser óptima para una especie y completamente  inadecuada para otra.


Comparativa entre especies: dieta y obesidad

Hagamos, a continuación, la comparativa entre dos especies con similitudes en cuanto a talla y peso, pero con grandes diferencias en cuanto a requerimientos nutricionales.

Por una parte el loro gris africano (Psittacus erithacus), que habita en los bosques lluviosos de África ecuatorial y que está altamente especializado en el consumo del mesocarpio de la nuez de palma aceitera. Por otra parte, el loro frente azul (Amazona aestiva) distribuido en las selvas sudamericanas y gran consumidora de semillas, fruta y brotes tiernos.  Ambas especies son frugívoras y granívoras, en cambio tienen requerimientos nutricionales diferentes.  Así pues, en la dieta de los yacos tiene una especial importancia un fruto nutricionalmente muy denso, rico en grasa. Este hecho tiene su repercusión en los requerimientos en grasas saturadas de esta especie, que son significativamente altos. De otra parte, el loro frente azul consume frutos nutricionalmente diluidos (suculentos), brotes y granos ricos en proteínas; lo que se traduce en la necesidad de consumir dietas en las que el peso relativo de la proteína, la fibra y los carbohidratos sea mucho mayor.

Convencionalmente se alimenta a los loros en cautiverio con mezclas de semillas, frutas y verduras. Es bien conocido que el género Amazona sp. "tiende" a la obesidad y al desarrollo de hepatopatías de origen metabólico. Esta idea sin embargo no es exacta, ya que no se trata tanto de una predisposición biológica a este tipo de padecimientos, como del hecho de que, durante décadas, las dietas convencionales no han cubierto adecuadamente los requerimientos nutricionales de estos psitácidos.

La  anatomorfología del aparato digestivo, la predilección por el consumo de algunos ingredientes y la capacidad de digerirlos y metabolizarlos para aprovechar al máximo el aporte de nutrientes, es parte de la adaptación evolutiva de cada especie. Para el caso del loro frente azul y en general de  los Amazona sp, resulta tanto más interesante proveerles una dieta balanceada y hacer hincapié en sus requerimientos específicos, que proporcionarles dietas "light" o restringir especialmente la cantidad de alimento que se les ofrece.



Otros aspectos a considerar

De la misma manera que las dietas deben ajustarse en lo posible a cada especie, hay otros factores a tener en cuenta que también están vinculados en el desarrollo corporal de nuestras aves como son las distintas etapas de crecimiento, su mayor o menor actividad reproductiva y la actividad física que mantienen.

Durante la vida de un individuo sus requerimientos nutricionales se irán modificando en función de la edad, sexo, estado reproductivo y otras condiciones. En la naturaleza, los loros buscan conseguir el aporte de proteínas, lípidos, carbohidratos, minerales… que su organismo les demanda en cada momento, y lo hacen seleccionando el tipo, la cantidad y el estado de maduración de los ingredientes que tienen a disposición en su entorno.  De tal forma que se mantienen en óptimo estado de salud y en el peso ideal.

En etapas tempranas del desarrollo, como la neonatal, los psitácidos necesitan un mayor aporte de nutrientes ya que en pocos días multiplican su peso.  Posteriormente, en la etapa infantil, la velocidad de crecimiento se ralentiza y por consiguiente los requerimientos en muchos nutrientes decrecen proporcionalmente.

Así mismo, durante la época de cría o durante la muda, los loros necesitan consumir dietas que cubran el incremento de los requerimientos que estos procesos conllevan. Dietas que, en cambio, no van a ser adecuadas en otras circunstancias porque serían excedentarias.

Otra consideración importante es que en cautiverio, cuando mantenemos psitácidos como animales de compañía, limitamos considerablemente su actividad física al confinarlos en jaulas y ofrecerles el alimento en comederos.  Esta situación resulta contraproducente ya que los loros tienen mucho tiempo libre de ocio y pocas posibilidades para mantenerse ocupados. Estas circunstancias pueden desencadenar problemas de comportamiento como la inactividad y la redirección de la conducta, por ejemplo, al incrementar el consumo de alimento. Estos dos trastornos de la conducta tienen, entre muchas otras, como consecuencia negativa común la tendencia a la obesidad.

 

A favor de un programa de bienestar

No somos partidarios de preconizar alimentos “light” para psitácidos mantenidos en cautividad.  Preconizamos diseñar y establecer un programa de bienestar animal específico para cada circunstancia, en el cual se integre eficazmente la dieta ideal, una instalación adecuada, estimulación física y mental diaria y atención veterinaria en caso de ser necesaria. Un buen programa de bienestar animal evitará la aparición de problemas de médicos y conductuales.


PSITTACUS CATALONIA

 

Publicado en la Revista Especies. Alimentos “light”
Junio 2011

 

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