PSITTACUS CATALONIA Tel. +34. 93 841 12 67 Fax. +34. 93 841 31 16

Bienestar para loros de compañía

 [...] amor es comunicación. ¿Cómo amar entonces sin comunicarse? [...]

Mario  Benedetti


Las interacciones del ser humano con otras especies animales son muy amplias y algunas muy complejas.  Estas relaciones entre humanos y animales han existido desde el origen del hombre e incluso algunas contribuyeron a la evolución y a la exitosa supervivencia de nuestra especie.  En nuestra época estás concomitancias se han diversificado sorprendentemente, la gran mayoría, con la única finalidad de satisfacer las necesidades de alimentación y desarrollo humano.  Son una evidencia de ello las más de 50 especies domesticas entre mamíferos, aves, peces e incluso dos insectos (la abeja y el gusano de seda).  Sin embargo, el ser humano ha mantenido y mantiene muchas más especies silvestres en cautiverio con fines muy diversos que van desde la conservación o la investigación hasta la educación o la recreación.  

Hablando concretamente de recreación, nos encontramos con que los psitácidos son uno de los órdenes de aves silvestres más populares. Entre las características más destacadas que han motivado esta especial admiración están: la gran diversidad de especies existentes, la belleza física, la simpatía, la asombrosa inteligencia y la capacidad de adaptación a entornos distintos a los naturales.

En un inicio las aves se capturaban de vida libre y se albergaban en pequeñas jaulas para que la gente pudiera gozar al contemplarlas. Posteriormente, comenzaron a reproducirlas en cautiverio lo que abrió considerablemente el campo de estudio sobre estos animales.  El siguiente paso fue criarlos de forma artificial o a mano, lo que dio lugar al desarrollo de información muy específica sobre cada una de las especies. Este hecho también potenció  la posibilidad de tener a los psitácidos como animales de compañía y ya no únicamente como un ornamento en casa.  

En estos momentos el reto con los loros de compañía está en conseguir la comunicación efectiva que nos permita entender sus necesidades y así proveerles de todos los medios para que puedan tener la más alta calidad de vida en cautiverio. Y, simultáneamente, saber comunicarles lo que esperamos de ellos. Esto es lo que comúnmente llamamos Bienestar Animal.

 

¿Es el bienestar animal un campo de estudio y trabajo únicamente para profesionales especializados?

Para proveerle bienestar a nuestras mascotas más que requerirse conocimientos especiales o ejecutar acciones complejas se necesita asumir que un animal de compañía depende absolutamente de lo que nosotros hagamos o dejemos de hacer para él y actuar en consecuencia con paciencia y constancia.  Es indispensable cambiar la perspectiva con la que percibimos sus necesidades, es decir, debemos reflexionar sobre las ideas preconcebidas que existen alrededor de los psitácidos.  Por ejemplo, tradicionalmente se han recortado las plumas de vuelo para “evitar que escapen”, cuando la acción más efectiva para prevenir la pérdida de un loro por vuelo no controlado es justamente enseñarles a volar y volver a nuestra mano.  Además, actualmente es bien sabido que el recorte de plumas remeras para evitar el vuelo ocasiona problemas de comportamiento como el “picaje”.  Entonces, ¿por qué no cambiar nuestros usos y costumbres?

Toda persona que tenga a su cuidado un psitácido, ya sea por gusto o deber y sin importar la razón por la que lo tiene, le incumbe cuidar de él y esto va más allá de tenerlo alojado en una jaula y alimentarlo.   

Brindar bienestar animal a nuestros psitácidos supone un aumento de beneficios recíprocos. Por ejemplo, si tenemos un centro de cría y mejoramos la calidad de vida de nuestras aves, automáticamente mejorarán los índices reproductivos y las conductas anormales disminuirán. Si se trata de una mascota, el cambio se notará inmediatamente en su conducta: se mostrará interesado por interactuar con su grupo familiar y podremos convivir en armonía con él.  Si tenemos animales en exhibición para su venta, conseguiremos facilitar las rutinas de mantenimiento -limpieza y alimentación-, así como mejorar las ventas ya que es mucho más atractivo un animal que se muestra activo y confortable que aquel que permanece inactivo y visiblemente temeroso de las personas.

El bienestar animal es un concepto global, integral, y para alcanzarlo se requiere que estén presentes la totalidad de elementos que lo conforman. No es efectivo cubrir afanosamente un solo aspecto, si por ello descuidamos el resto.  Únicamente la suma de estos factores dará como resultado el óptimo estado de salud y bienestar de nuestros animales.

 

¿Qué aspectos integra un plan de bienestar animal?

Tal como hemos comentado, el bienestar animal engloba aspectos diversos: instalaciones, alimentación, atención veterinaria especializada, estimulación física y mental.

•     Instalaciones
Tomando en cuenta que los loros en vida libre vuelan muchos kilómetros al día en busca de zonas donde alimentarse, podemos concluir que una jaula por grande que nos parezca no alcanzará a cubrir sus necesidades de vuelo.  Por ese motivo es preferible que pensemos en fomentar la otra forma de desplazamiento natural que tienen los psitácidos: escalar utilizando pies y pico.  Esta conducta sí que podemos facilitársela en una jaula.  La idea principal es que la jaula debe simular en lo posible la copa de un árbol, que es donde permanecen la mayor parte del tiempo, trasladándose de un árbol a otro trepando entre las ramas.  Si conseguimos ambientar nuestra jaula con diversos posaderos como cuerdas, cadenas, perchas naturales, limauñas, columpios, etc. para que nuestro loro pueda ir desde el suelo hasta el techo de la jaula escalando por los distintos elementos sin necesidad de usar la malla, entonces sabremos que contamos con una instalación bien ambientada.  Tengamos presente también que las dimensiones tanto de la jaula como de los elementos que coloquemos en su interior deben ser congruentes con la especie y el número de individuos que tengamos.

•    Alimentación
En nuestra sociedad ya es muy evidente la necesidad de suministrar un buen alimento a nuestros psitácidos y la conveniencia de alimentarles con pienso porque nos va a garantizar una alimentación completa. Pero, tengamos presente, además, que es tan importante contar con el tipo y la calidad de alimento para la especie de loro que tengamos como las rutinas de alimentación que establezcamos y la forma en la que le presentemos el alimento: tipo, ubicación y número de comederos; tamaño del pienso y la fruta; frecuencia, orden de presentación y cantidad de alimento ofrecido.

Por ejemplo, no les ofrezcamos todo el alimento simultáneamente, diversifiquemos los suministros a lo largo del día (le sorprenderemos con algo nuevo que va a entretenerle un rato). Diversifiquemos la fruta y verdura suministrada (les permitiremos descubrir gustos y texturas distintas). Diversifiquemos el tipo de comedero o dispensador, en especial es fácil lograrlo con los elementos para la fruta (ofrezcamos macedonias en comederos, frutas colgando de pinchos, jaulas laboriosas para extraer pedacitos de fruta…).

•    Atención veterinaria especializada
Es importante contar con un centro veterinario de referencia que tenga especialistas en clínica y en conducta de aves silvestres. El médico veterinario clínico podrá orientarnos acerca del programa de medicina preventiva que puede convenirnos si tenemos un centro de cría, por ejemplo; mientras que el especialista en comportamiento podrá darnos las recomendaciones pertinentes sobre cuestiones de manejo, rutinas de mantenimiento o darnos un diagnóstico y tratamiento específico en caso de problemas de conducta.

•    Estimulación física y mental
Se trata concretamente del enriquecimiento ambiental que es una estrategia que se ha desarrollado desde hace más de 50 años para mejorar la calidad de vida de los animales que se mantienen en cautiverio.  Consiste en intervenir en el ambiente de los animales con la finalidad de potenciar sus conductas naturales (forrajeo, vuelo, imitación vocal, conductas sociales...), imprescindibles para garantizar su bienestar. Consiste también en el desarrollo de destrezas físicas y mentales que les faciliten la mejor adaptación al entorno humano: entrar en un transportín, subir a muestra mano, dejarse limar las uñas, reconocer los colores, aprender canciones... Debe tener en cuenta la prevención y/o tratamiento de conductas anormales como el “picaje”, la hiperagresión, la inactividad, el hiperapego...

Una forma de enriquecimiento ambiental que utilizamos todos los días incluso en nuestra propia vida y sin tomar consciencia de ello es el entrenamiento. Todos estamos condicionados a un sinnúmero de estímulos a los que respondemos mecánica e inmediatamente, por ejemplo el sonido que emite nuestro móvil al recibir un mensaje, los cambios de luz en un semáforo, el despertador por las mañanas... El entrenamiento animal consiste en generar una asociación positiva a una acción determinada que nos interesa que nuestro loro repita.  Por ejemplo, si queremos que el loro aprenda a sacudirse las plumas cuando se lo pedimos, entonces cada vez que él lo haga “naturalmente” le diremos “sacúdete”, al terminar le diremos “bien” y a continuación le daremos un premio. Pronto, después de algunas repeticiones, el aprenderá que cada vez que escucha “sacúdete” y él lo hace recibe un premio. Así cuando tenga la posibilidad de hacerlo elegirá realizar la acción ya que ha aprendido que después tendrá una recompensa.

El entrenamiento animal se considera una forma de enriquecimiento ambiental debido a que brinda a los animales la oportunidad de tomar decisiones sobre lo que les ocurre. No poder decidir es una de las limitaciones más severas a las que se enfrentan los animales silvestres en condición de cautiverio. También les ofrece terapia ocupacional (entretenimiento). Les da la posibilidad de mantenerse activos física y mentalmente mientras resuelven los pequeños retos que les suponen los ejercicios que se están entrenando.
 

El bienestar animal es comunicación

El funcionamiento de todas las sociedades animales y humanas es posible gracias a la comunicación. Ésta consiste en un acto mediante el cual un individuo establece con otro u otros un contacto que le permite transmitirles una información. Pongamos un par de ejemplos: un león ruge para advertir a otro león que ha invadido su territorio, el bebé llora para que alguien satisfaga su hambre.

Pero para que la comunicación pueda producirse, se necesita un código de signos compartido entre quien envía el mensaje y quien lo recibe. El código de signos que humanos y animales compartimos es, además, universal. Se trata del lenguaje corporal.  Nuestras posturas, movimientos, gestos, etc. comunican nuestras emociones e intenciones. Difícilmente podemos mentir con el cuerpo; sin embargo, el ritmo vertiginoso de nuestras vidas cotidianas ha ocasionado que tengamos en desuso su lectura, más no la transmisión de mensajes.  No ser conscientes de lo que transmitimos con nuestro cuerpo ocasiona frecuentemente malas interpretaciones en la relación con nuestros loros ya que repetidamente queremos comunicar mensajes distintos a los que nuestros movimientos indican por sí mismos. En cambio, los animales utilizan como mecanismo de supervivencia la lectura del lenguaje corporal de sus congéneres y de otras especies con las que comparten entorno.  

El entrenamiento es la herramienta con la que contamos como medio de comunicación con nuestro loro. A través del sistema de entrenamiento y la convivencia diaria y directa con nuestros loros aprenderemos a leer su lenguaje corporal y reaprenderemos a comunicar con nuestro cuerpo de forma coherente a nuestras palabras.  Al mismo tiempo y, sin hacer nada en especial, estaremos construyendo entre nosotros y nuestro loro un vínculo afectivo basado en la confianza que nos permitirá disfrutar plenamente de nuestro loro como animal de compañía.

La comunicación, es pues, la parte fundamental e insustituible que garantiza el éxito en  las relaciones propietario-mascota.  
 
 
Psittacus Catalonia
 
 
© PSITTACUS CATALONIA 2019