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El entrenamiento animal

Una herramienta indispensable para la convivencia armónica con los loros mascota

 

Los loros como animales de compañía

Desde hace algunos años la concepción sobre la tenencia de los loros en cautiverio se ha modificado.  Los psitácidos han sido, desde siempre, un grupo de animales muy populares. Sin embargo, históricamente, se les ha mantenido prácticamente como aves ornamentales y no necesariamente como animales de compañía.  Recientemente esta concepción ha evolucionado y desde hace algunos años sí que se ha incrementado su mantenimiento como mascotas.  Así, actualmente son las aves mascotas más habituales y una de las mascotas exóticas con más demanda.
Uno de los factores que más han contribuido en ello es que actualmente la mayoría de psitácidos que se tienen en casa han nacido en cautiverio, a diferencia de hace algunas décadas cuando la procedencia de las aves era todavía silvestre, es decir, habían sido capturadas.  Esta circunstancia hace cambiar radicalmente la forma de poder relacionarnos con ellas; aunque también es cierto e importante tener presente que no es la única condición que influye sobre la docilidad de los loros en cautiverio.
Por otro lado, como ya es bien sabido, todas las especies de psitácidos son aves silvestres aun aquellos animales que han nacido y han sido criados en cautiverio.  Como individuos no son domesticables, ya que este fenómeno involucra un cambio genético –se domestica una especie, más no un individuo. El término correcto para referirse a la “docilidad” de un loro es manso y el proceso por el cual se adapta a la convivencia armónica con el ser humano se llama mansedumbre.
 

El vínculo de confianza

Tengamos presente que la conducta de un animal adulto está condicionada en gran parte por las experiencias vividas o la carencia de experiencias.  Esto quiere decir que un loro criado artificialmente y muy manso en el momento de su adopción no garantiza que siempre lo será. Si a lo largo de su vida acumula experiencias negativas asociadas a la presencia o convivencia con las personas, rápidamente empezará a manifestar conductas de evasión y/o agresión.  Por el contrario, si desde el principio su propietario propicia la creación de un vínculo de confianza y lo refuerza positivamente cada día, sin duda el lorito será manso durante toda su vida.

Desafortunadamente, ocurre con frecuencia que loros mansos que permanecen mucho tiempo en una jaula sin interacción con las personas pierden la mansedumbre.  Otra situación común de pérdida de mansedumbre ocurre cuando los loros son forzados al contacto directo, a caricias obligadas o son  capturados repetidamente con toallas, guantes o sencillamente las manos. Como consecuencia aprenden que las personas pueden representar una amenaza y se vuelven desconfiados.  Tratarán de huir y, si no lo consiguen, sentirán que deben defenderse a través de picotazos.
 

El entrenamiento animal fortalece el vínculo de confianza

Una herramienta sumamente útil para crear y fortalecer día a día el vínculo de confianza con nuestro loro es el entrenamiento animal.  
El entrenamiento modifica la conducta del animal utilizando como método de aprendizaje el  condicionamiento operante con refuerzo positivo. El principio fundamental de este método se basa en el hecho que los animales repetirán o no una acción por las consecuencias que tuvieron la vez anterior que la llevaron a cabo.  
Dicho de otra forma, si premiamos al loro por subir a nuestra mano, después de algunas repeticiones él asociará que cada vez que sube a nuestra mano algo agradable le ocurrirá inmediatamente después. Por lo tanto, en el futuro, cuando tenga la oportunidad de ir a nuestra mano decidirá hacerlo porque ya ha aprendido que obtiene un beneficio.  Por el contrario, si la consecuencia es negativa o sencillamente no ocurre nada, entonces dejará de subirse.
Por ello es importante que premiemos todas las conductas que queramos que nuestro loro repita mientras que deberemos ignorar las que no deseemos que repita. También es muy importante evitar al máximo cualquier evento negativo que pueda asociar con nuestra persona y en general con la gente.

El entrenamiento tiene múltiples ventajas

Debemos entender el entrenamiento animal como una herramienta que nos ayudará a crear un vínculo de confianza con nuestro loro. Este vínculo nos permitirá convivir sanamente sin necesidad de hacer uso de la fuerza o de la restricción del alimento para conseguir que realice o deje de realizar alguna conducta.

Podemos considerarlo como el medio de comunicación más efectivo con el que contamos para establecer el camino al entendimiento con nuestra ave.  A medida que nuestro loro vaya acumulando experiencias agradables asociadas a la convivencia con el ser humano se mostrará cada vez más confiado e interesado en nosotros y en el aprendizaje de nuevas conductas.  Si establecemos un método sistemático, entonces ayudaremos a que la comunicación sea más precisa y con esto garantizaremos que su aprendizaje sea más rápido.  Utilizando el entrenamiento podemos conseguir que nuestro loro realice una serie de comportamientos que sin duda nos parecen atractivos como son las actividades al aire libre, el desarrollo de la imitación vocal, las destrezas de manipulación de objetos y el desarrollo de habilidades mentales. Todas ellas pondrán de manifiesto su gran capacidad intelectual: será capaz de pronunciar frases sencillas con la intención correcta, aprenderá a entrar a esperar fuera o en una jaula más pequeña para que podamos limpiar su jaula, sabrá entrar a un transportín para acudir a la visita al veterinario o simplemente para llevarlo de viaje, aprenderá a distinguir colores,...
El entrenamiento además le brindará la posibilidad de tomar decisiones sobre su entorno, le ofrecerá terapia ocupacional y le permitirá desarrollar conductas propias de su especie.  
Está comprobado que los loros que viven en entornos enriquecidos, y que son entrenados con regularidad manifiestan mayor interés y facilidad a desarrollar aprendizajes más complejos además de no presentar conductas anormales como el picaje o la hiperagresión. A diferencia de aquellos animales que viven en entornos empobrecidos sin ningún tipo de estimulación física o mental.
Finalmente, es oportuno recordar que cuando adquirimos un animal de compañía implícitamente asumimos su responsabilidad y debemos proveerle de todos los cuidados que requiera, ya que su bienestar dependerá de lo que nosotros hagamos o dejemos de hacer por él.  Al ocuparnos diariamente de garantizar su bienestar tendremos como recompensa automática el disfrute de la convivencia armónica con nuestra familia y con un animal excepcional que podrá enseñarnos y enriquecer nuestra vida más de lo que tal vez imaginamos.



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