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La reproducción en cautividad del loro gris

   

 

  Psittacus Catalonia

En Psittacus Catalonia tenemos un gran centro de cría de yacos con cerca de 300 parejas.

El loro gris se cría en cautividad desde hace bastantes años. No se trata de una especie "fácil" pero tampoco podemos considerarla de máxima dificultad.

Los bebés papilleros son especialmente apreciados por su aptitud como animales de compañía y su demanda ha ido en aumento. Por ello, la afición por la cría de yacos se ha incrementado notablemente en los últimos años.

 

1. INSTALACIONES

Los yacos agradecen los aviarios o jaulas que les permitan realizar vuelos cortos. De 2 a 3 m de longitud por 1 m de anchura sería una dimensión correcta, aunque pueden alojarse también en jaulas de medida inferior si la disposición de las perchas y las medidas de enriquecimiento ambiental son adecuadas.

Si se pretende que los animales se sientan cómodos en la jaula, resulta imprescindible conseguir antes que nada que se sientan seguros. (Esto es especialmente importante cuando se trata de animales de origen salvaje.) Conviene evitar situar la jaulas en espacios abiertos. Los grises agradecen zonas reservadas. También conviene que, si lo desean, puedan mantenerse alejados de las miradas de las personas que circulen cerca de la jaula.

Esta especie resiste bien el frío si se la ha aclimatado correctamente y se le proporciona un abrigo que le permita refugiarse de las inclemencias del tiempo. Se siente cómoda a partir de los 5ºC. Los adultos resisten perfectamente las temperaturas altas, pero las prefieren inferiores a los 30ºC.

Lógicamente la jaula tiene que ser metálica; ahora bien, debe también contener elementos que los animales puedan roer. Los posaderos o ramas de madera blanda y de buen restituir, pueden cumplir esta función.

Es importante disponer correctamente los elementos interiores de la jaula a fin de permitirles utilizar el máximo volumen posible e incrementar así el tamaño subjetivo de la jaula.

Los loros grises no son excesivamente amantes del baño. Sin embargo, es conveniente que la jaula permita la colocación periódica de un recipiente adecuado para esta función o la aplicación de nebulizaciones de agua.

 

2. DIETA

La alimentación es fundamental en cualquier actividad zootécnica. Una dieta correctamente compensada constituye una premisa ineludible si queremos conseguir que se desencadene el proceso reproductivo.

A grandes rasgos podemos distinguir entre dos tipos de dieta:

  • Recomendamos las dietas basadas en pienso extrusionado. Estas dietas tienen la ventaja de proporcionar una gran seguridad por lo que se refiere a la completa cobertura de los requerimientos nutricionales de las aves. Es conveniente complementar el pienso con otros alimentos con el objetivo de proporcionar a los animales la variedad que el pienso por si solo no puede dar. Con esta finalidad pueden prepararse mezclas de vegetales frescos troceados (fruta y verdura) y semillas germinadas o secas.
    Como norma general la proporción de pienso no debe bajar del 70% de la dieta (calculada en seco). Esta norma básica puede aplicarse de formas muy diversas seguns las características del centro y la disponibilidad de tiempo del cuidador. En nuestro centro por ejemplo, el pienso siempre está a la libre disposición de los reproductores y tres veces por semana les suministramos una cantidad limitada de una mezcla de vegetales frescos y semillas germinadas, convenientemente "corregida" con el corrector vitamínico-mineral que para esta función hemos desarrollado..

    Como es lógico, recomendamos suministrar los dos piensos PSITTACUS especialmente ideados para esta especie:
    • PSITTACUS Fórmula Cría Alta Energía (para suministrar durante la temporada de cría)
    • PSITTACUS Fórmula Mantenimiento Alta Energía (para suministrar el resto del año)
  • Por otro lado, tenemos las dietas clásicas, basadas en semillas. Estas dietas son de entrada más atractivas y variadas; pero, en contrapartida, comportan un mucho mayor riesgo de no cubrir correctamente la totalidad de los requerimientos de nutrientes. Estas dietas deben de formularse y dosificarse correctamente, deben necesariamente incluir vegetales frescos y complementarse con vitaminas y minerales. Hay que tener cuidado con los complementos vitamínico-minerales porque fácilmente podemos excedernos y provocar problemas de toxicidad. Las semillas pueden suministrase en seco, remojadas, pregerminadas, germinadas o hervidas. No hay ningún inconveniente para usar semillas de pequeña tamaño (alpiste y mijo, por ejemplo) ya que pueden comérselas sin ningún problema y les proporcionan entretenimiento. El abanico de tipos a utilizar es muy amplio. Aunque los yacos tiendan a preferir las semillas más ricas en grasas, debemos procurar que la mezcla utilizada contenga una proporción importante de cereales y legumbres además de las oleaginosas. Algunas de las semillas que se pueden suministrar son: maíz, arroz, alpiste, mijo, trigo, triticale, veza, lenteja, habón, guisante, alforfón, pipa de girasol, cañamón, cardi, dari, calabaza, melón...

En ambos casos el suministro de vegetales frescos es altamente recomendable ya que constituye una significativa fuente de nutrientes (sobre todo de vitaminas) y sobre todo cumple también una función más de tipo psicológico: le permite ejercer las conductas alimentarias propias de la especie y le proporciona el entretenimiento y la satisfacción que da la sensación de variedad y abundancia. Prácticamente todas las frutas y verduras pueden ser usadas, a excepción del aguacate y las patatas crudas. Como ejemplo, podéis utilizar: manzana, plátano, naranja, kiwi, papaya, melón, calabaza, cebolla, apio, zanahoria, tomate, alcachofa, pimiento, bróculi...

 

3. CRÍA

Para la reproducción en cautividad de esta especie es preciso la conjunción de una instalación adecuada, una dieta equilibrada, un manejo correcto y una situación sanitaria óptima. A todo ello debemos añadir, como resulta evidente, que los integrantes de la pareja sean sexualmente maduros y compatibles.

Consolidar una pareja requiere tiempo; con frecuencia unos cuantos años. Algunas parejas no llegan nunca a congeniar; otras (muchas más de las que desearíamos), a pesar de llevarse bien, tardan bastantes años en realizar la primera puesta. Las agresiones graves entre los integrantes de la pareja son, no obstante, extremadamente raras.

Los yacos maduran sexualmente entre los 3 y los 6 años de edad. Los machos acostumbran a tardar un poco más que las hembras. Por este motivo es frecuente que las primeras puestas de una pareja con el macho joven sean infértiles.

Pueden obtenerse puestas en cualquier época del año, pero mayoritariamente se concentran al final de la primavera-inicio de verano y al final del otoño-inicio del invierno. Ahora bien, hay variaciones importantes de las temporadas de cría según la ubicación del centro.

El número de puestas oscila entre 1 y 3 por año, aunque también es habitual que se tomen algún año "de descanso". Ponen de 2 a 5 huevos, siendo la media de 3. El periodo de incubación es de 27 a 30 días (varía en función de la temperatura ambiente y de la experiencia y el buen hacer de la hembra). Las hembras son las que incuban.

 

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En general, los loros grises incuban y crían sin problemas su descendencia. Tanto el macho como la hembra participan en la cría de los bebés. Los problemas pueden producirse cuando las parejas son excesivamente nerviosas e inseguras, cuando las circunstancias ambientales no les son bastante propicias (frío acusado, fenómenos estresantes, insuficiente número de horas de luz, alimentación insuficiente o inadecuada...) o por la inexperiencia intrínseca a las primeras puestas.

Pueden utilizarse distintos tipos de nido: barriles, trocos vacíos, cajas de madera verticales, cajas de madera horizontales, nidos metálicos, nidos de plástico... Nosotros preferimos usar la madera aunque esto comporte necesariamente reparar e incluso renovar el nido periódicamente. El nido debe tener un volumen de alrededor 60-80 litros. La cámara de cría debe tener una superficie que permita la presencia simultánea de ambos miembros de la pareja y de tres bebés más (de 1.000 a 1.200 cm2). Si el nido está expuesto a las inclemencias del tiempo y a la luz solar directa (procurad evitarlo), es preciso que esté construido con un material que le proporcione una correcta estabilidad y aislamiento térmico. En todos los casos es importante que en la cámara de cría penetre poca luz. Esto podrá conseguirse aumentando la distancia respecto del orificio de entrada y/o incorporando una partición interior. El acceso al nido y a la zona de cría tiene que ser fácil y seguro, para facilitar las idas y venidas de los reproductores y evitar accidentes como la rotura de huevos o las lesiones por aplastamiento de los bebés. Las láminas de madera son el mejor sustrato para la cámara de cría.

La crías deben anillarse alrededor de los 21 días (según el grado de desarrollo de los bebés) con anillas de 11 mm. Psittacus Catalonia

 

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