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Nuevos criterios para la cría neonatal de psitácidos

Experiencia realizada por Psittacus Catalonia con un grupo de 54 loros grises incubados artificialmente y criados a mano desde el primer día. Un cambio en los criterios de formulación de las papillas y en las prácticas de manejo permite conseguir crías más vitales y reducir significativamente la tasa de mortalidad neonatal.

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Introducción

Uno de los aspectos más delicados y críticos de la reproducción en cautividad de las aves psitácidas, lo constituye la alimentación y el manejo de las crías durante los primeros días, hasta las dos primeras semanas de vida (sobre todo cuando estas nacen a partir de huevos incubados artificialmente y se crían a mano con papillas).

Esta era a nuestro entender una etapa en la que, aun aplicando lo mejor posible las pautas de alimentación y manejo habitualmente recomendadas en el sector, el índice de incidencias de todo tipo y finalmente de mortalidad era excesivamente elevado. A nuestro entender, esta fase de la cría en cautividad de psitácidos no estaba plenamente resuelta desde un punto de vista zootécnico.

A ello hay que añadir el alto valor que poseen las crías de algunas especies de psitácidos, tanto desde el punto de vista comercial como de la conservación de especies en peligro de extinción.

A partir de estas premisas y aplicando criterios diferenciados de los existentes, iniciamos a finales de 2002 un programa de investigación y desarrollo de nuevas pautas de alimentación y manejo.

Estas nuevas pautas pretendían alcanzar los siguientes objetivos:

  • Obtener crías más saludables y vigorosas emulando los crecimientos obtenidos por los ejemplares alimentados por sus progenitores.
  • Reducir al máximo la tasa de mortalidad.
  • Facilitar y optimizar el proceso de cría manual.
  • Erradicar la medicación preventiva como práctica habitual.

Para ello partíamos de las siguientes hipótesis de trabajo:

  • Los requerimientos nutricionales de las crías durante los primeros días de vida son muy superiores a los proporcionados por cualquiera de las papillas existentes en el mercado.
  • La capacidad de transformación de nutrientes durante esta fase es significativamente superior a las posteriores.
  • Si conseguimos proporcionarles una mayor cantidad de nutrientes digestibles, esto revertirá en un también mayor crecimiento y bienestar de las crías.
  • Conviene experimentar con nuevos criterios de formulación de papillas que permitan igualar los crecimientos de las crías alimentadas correctamente por los padres.
  • Las pautas de manejo (básicamente la concentración de sólidos de la papilla y la temperatura ambiente) habitualmente aplicadas durante estos primeros días tienen que ser revisadas.
  • Si se consiguen crías más vigorosas y homogéneas, las tasas de mortalidad existentes durante estos primeros días de vida pueden reducirse hasta niveles prácticamente despreciables.
  • La medicación preventiva sistemática será innecesaria.

Esta primera fase del programa de investigación consistía en comprobar la veracidad de estas hipótesis, alcanzar los objetivos fijados y servir de base al desarrollo posterior de un producto comercial.

 

Material y métodos

Se ha realizado el seguimiento de dos grupos de crías de loro gris de cola roja (Psittacus erithacus erithacus), de 28 y 26 individuos respectivamente.

Las crías han sido alimentadas y controladas desde su nacimiento en la incubadora hasta los 40 días de vida, aproximadamente. Se han incluido todos los ejemplares, incluso los 10 que han requerido asistencia para la eclosión.

Cada grupo de animales ha sido alimentado con una papilla distinta. La segunda papilla (Papilla de 1ª edad) ha sido formulada partiendo de los buenos resultados obtenidos ya con la primera, mejorando algunos aspectos. Ambas papillas permiten su suministro en suspensiones con una concentración de sólidos elevada sin riesgo de impactación del buche. Se trata de alimentos extremadamente concentrados en nutrientes altamente digestibles.


En ambos grupos de animales se han aplicado las mismas pautas de manejo (concentración de sólidos y temperatura ambiente).

Como valores de comparación hemos utilizado los datos publicados por el Avicultural Breeding and Research Center (ABRC) a partir de un estudio con un grupo de 18 Psittacus erithacus criados manualmente en sus instalaciones, y que consideramos representativos del estándar de crecimientos obtenidos por la mayor parte de centros de cría profesionales.

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Crías con la misma edad pero con tallas bien distintas
(se puede constatar que la alimentación resulta
determinante en su crecimiento).
La voracidad de las crías al ser alimentadas
contrasta con su reducido tamaño.

 

Resultados

Los pesos obtenidos durante el periodo analizado han sido muy superiores a los publicados por el centro de cría del ABRC, tanto con el uso de la primera papilla como de la segunda ("papilla de 1ª edad"). Observando la gráfica de crecimientos medios que incluimos, se puede constatar que con la segunda fórmula las crías de yaco doblan el peso a los 4 días y lo triplican a los 6 días. Con 15 días de edad, el peso de las crías es un 74% superior a la referencia de peso medio proporcionada por el ABRC.

Desde un punto de vista estadístico, observamos que los crecimientos obtenidos con las dos fórmulas de papilla evaluadas son significativamente superiores a los publicados por el ABRC: el nivel de significación es del 0,99 en prácticamente todas las edades. Asimismo, la segunda fórmula resulta significativamente superior a la primera: con valores superiores al 0,90, oscilando según la cantidad de ejemplares.

Para realizar el cálculo estadístico se han utilizado, para las diferentes edades, la diferencia de las medianas de cada fórmula respecto de la mediana publicada por el ABRC y se han contrastado a niveles del 0,90 al 0,99 utilizando una distribución t-Student.

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Remarcamos que nuestras gráficas expresan el crecimiento medio de todos los animales nacidos, incluidos los que han precisado intervención y que en general tienen un crecimiento inicial más lento. Los animales más vigorosos pueden llegar a tener crecimientos superiores a un 24 % diario, en algunos momentos. Las crías obtienen pesos muy homogéneos (mucho más que los de las alimentadas por sus progenitores).

La mortalidad habida durante la experiencia ha sido nula (a excepción de un ejemplar que murió accidentalmente al caer al suelo).

No ha habido problemas de tránsito de alimentos (ausencia total de impactaciones de buche) ni de tipo digestivo (heces perfectamente conformadas desde el primer día).

La aceleración del ritmo de reducción de la temperatura ambiente y del número de tomas diarias, unido a la aplicación temprana de un manejo en grupos de dos crías en cubetas con substrato de viruta de madera, ha simplificado significativamente el proceso de cría manual.

En ningún momento se ha aplicado medicación preventiva alguna.

 

Discusión y conclusiones

Constatamos que un mayor aumento de peso de las crías de loro desde edades tempranas repercute en una mayor vitalidad desde el primer día (este aspecto resulta evidente a simple vista). Esto influye muy positivamente en su bienestar, minimizando la tasa de incidencias y finalmente la de mortalidad. Hemos observado que hay una correlación inversa entre el ritmo de crecimiento y la temperatura de confort que las crías necesitan en cada edad. Probablemente, cuanto más alta es la ingestión de nutrientes asimilables, mayor es la generación endógena de calor y, en consecuencia, menor la necesidad de suplementación de calor externo. Esto justifica el acelerado ritmo de disminución de temperaturas ambientales que finalmente hemos fijado como óptimo. Esta reducción de la temperatura evita la hiperactividad: las cría se pasan el día durmiendo plácidamente.

Durante los primeros 15 días la respuesta al suministro de un alimento de máxima concentración es extremadamente positiva. Esta tendencia natural a un máximo crecimiento en los días posteriores al nacimiento, la constatamos también en las crías de yaco alimentadas por sus progenitores y es más que probable que resulte extrapolable a otras especies de psitácidos e incluso a buena parte de aves nidícolas. Creemos que las pautas de alimentación y manejo a seguir deben regirse por el criterio de favorecer en lo posible esta tendencia natural, ya que permite a las crías expresar al máximo su potencial genético y les proporciona un estado de salud y bienestar óptimos.

Evidentemente, también observamos que existen mecanismos compensatorios a largo plazo y que las curvas de crecimiento, si bien a ritmos distintos, tienden finalmente a converger. Sin embargo, durante el proceso, el vigor de las crías y los índices de mortalidad e incidencias son bien distintos.

Todo parece indicar que estos animales están "programados" para crecer con rapidez los 15-20 primeros días. Cuando se les aportan los nutrientes necesarios desarrollan este potencial. Más adelante, en cambio, la tasa de crecimiento y el índice de conversión disminuyen por mucho que se mantengan los mismos criterios de alimentación. Esto nos permite delimitar el uso de la Papilla de 1ª edad hasta poco antes de despuntar los cañones de las plumas. Pensamos que en adelante estas altas concentraciones de nutrientes podrían ser incluso perjudiciales y que resulta recomendable pasar a usar papillas con concentraciones inferiores.

Por último queremos destacar que nos ha sorprendido gratamente comprobar que la Papilla de 1ª edad tiene un uso añadido que en principio no era el perseguido: permite reponer las crías que se extraen de los nidos muy mermadas de peso, y las que, habiendo sido criadas manualmente con otras papillas estándar, se observan con insuficiente desarrollo y masa muscular.

Los buenos resultados obtenidos con esta experiencia alientan a continuar con el programa de investigación y extenderlo a otras especies. Actualmente tenemos otras experiencias en curso en colaboración con otros centros de cría que se mostraron interesados en utilizar la Papilla de 1ª edad. Los resultados preliminares que se están obteniendo son plenamente satisfactorios. Deseamos que otros centros de cría se impliquen en el programa de investigación.

Consideramos que probablemente hemos iniciado un nuevo campo de estudio. El programa requiere un esfuerzo importante, pero nuestra intención es seguir profundizando en él, optimizando las formulaciones (ahora mismo estamos testando otras fórmulas) y ampliando el número de especies analizadas. La finalidad última del proceso es sacar al mercado una papilla de primera edad.

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Referencias

  • Richard M. Schubot, Kevin J. Clubb, Susan L. Clubb: Psittacine Aviculture Avicultural Breeding and Research Center
  • Kirk C. Klasing: Comparative Avian Nutrition CAB International
  • J. Abramson, B.L.Speer, J.B.Thomsen: The Large Macaws Raintree Publications
  • Tony Silva: Psittaculture Silvio Mattacchione & Co.
  • I.N.R.A: Alimentación de los animales monogástricos Ediciones Mundiprensa
  • Miguel Pontes, José A. Castelló: Alimentación de las Aves Real Escuela de Avicultura

 

PSITTACUS CATALONIA
Xavier Viader Anfrons
Teresa Masuet Cullell

 

Artículo publicado en el número 52 (Octubre 2003) de la revista ARGOS (Asis Veterinaria, SL)

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